Style With Lilly | SOBRE EL MET GALA 2018 «HEAVENLY BODIES»
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SOBRE EL MET GALA 2018 «HEAVENLY BODIES»

Luego que la noche más importante de la moda terminó, el Met Gala en la versión más controvertida, “Heavenly Bodies: Fashion and Catholic Imagination” – (CUERPOS CELESTIALES LA MODA Y LA IMAGINACIÓN CATÓLICA), esa noche del primer lunes de mayo, mostró la sustentación interpretativa de las casas de moda con mayor influencia creativa hacia la religión; porque la intención de la temática es conocer la hipótesis colectiva sobre cuál es el imaginario católico y  cómo ha influido y sigue influyendo en el trabajo creativo de los diseñadores, llevando estas creaciones a un formato conceptual, de alta costura y wearable.

 

La fortuna de este código es explorar la inspiración divina en la moda. Me  imaginaba que la reticencia de Roma surgió de la preocupación de que la exhibición y particularmente la gala de la noche de apertura, que se ha hecho conocida por sus escandalosos atuendos, el terror era encontrar prendas que trivializaran el simbolismo religioso y que se fueran a un extremo de burla.

 

A través de una semiótica magistral que desde 1995 Anna Wintour dirige esta gala como un centro mediático de influencia, con un gran poder de convocatoria que ha elevado las alas del claustro histórico en la parte superior del MET. Aunque el trabajo artístico y de curaduría es plausible al señor Andrew Bolton, curador del Costume Institute, The New York Times. Y en sus palabras tan sensibles expresó: «Sabemos que podría ser controvertido para los católicos de derecha o conservadores y para los católicos liberales sin embargo, la exposición se centrará en una hipótesis compartida sobre lo que llamar a la imaginación católica y la forma en que ha involucrado a los artistas y diseñadores y ha dado forma a su enfoque de la creatividad, en lugar de cualquier tipo de teología o sociología».

 

La tarde llegaba a su fin y las estrellas empezaron a llegar a la gala de los «oscar de la moda» como es catalogado este momento en el calendario artístico. La prensa habla de un vínculo obvio entre el mundo presidido por el Papa Francisco y el gobernado por la «alcaldesa» Anna Wintour, y es que la ropa delinea el estado. Rihanna abordó este tema con su característica valentía y sopló a todos los demás fuera del agua, y nos recordó de primera la memoria de Millicent Fawcetty, feminista líder durante el movimiento sufragista en Inglaterra, con un eslogan de Christian Dior que identifica el ensayo feminista de Linda Nochlin «Por qué no han habido grandes artistas femeninas», RiRi nos dio la respuesta. Apostó por un traje provisto de perlas, inspirado en la realeza del Renacimiento. Además lleva un tocado utilizado por personas con dignidad episcopal, cubriendo la cabeza durante los oficios litúrgicos., adornada con una mitra puntiaguda, tacones de aguja y perlas enroscadas alrededor de un tobillo, porque, después de todo, no siempre hay lugar para un rosario en una cartera, todo creado para ella por John Galliano para la casa de Maison Margiela. El aspecto era una versión de un conjunto diseñado por Galliano durante su tiempo en Christian Dior que apareció en la pasarela en el año 2000, usado por un hombre, y está incluido en la exposición Met. Este fue una de las apariciones más llamativas y alineadas con la temática religiosa; aunque las críticas llovían por sus kilos de más y por parte de los fervorosos creyentes que sintieron atacada su religión.

El negocio transaccional de la moda es una industria multimillonaria precisamente porque aprovecha emociones y deseos poderosos. La moda borra deliberadamente los límites entre las cosas que tienes el poder de cambiar y las cosas que no. (Puedes comprar el vestido de fiesta perfecto, pero en realidad no puedes comprar romance, alegría o diversión.) Las imágenes religiosas han empleado durante mucho tiempo los mismos límites porosos, conjurando lo invisible en la vida. La palabra halo, un accesorio visto anoche en Solange Knowles en Iris Van Herpen y Lily Collins en Givenchy, entre otros, significa gloria. Y la estética de las vestimentas papales tiene raíces en el poder mundano, así como espiritual. Cuando el emperador Constantino movió su capital hacia el este a Constantinopla y permitió que los pontífices asumieran el control de la antigua capital, Roma.

La invitación Met Gala permitió mucha individualidad, como la de Frances McDormand ganadora al mejor Oscar «como mejor actriz» por la cinta Three Billboards Outside Ebbing Missouri, ella era la inconformista al aparecer como «una pagana», dijo en la alfombra roja, con su tocado de mariposa de Philip Treacy para Valentino. Aquellos actores que se han comprometido a hacer casas de moda (o al menos, han firmado contratos con ellos) demostraron su constancia con miradas que minaban túnicas clericales para la mayoría de la silueta de esta temporada. Un claro ganador en esto es el Mozzetta, una bata corta que cubre los hombros usada por el Papa y los cardenales y, anoche, por una muy elegante Alicia Vikander en Louis Vuitton.

 

Sin embargo, la mejor cita de la noche en la alfombra roja es para la actriz Lena Waithe , quien lució una capa con la bandera del arco iris para destacar la complicada relación de la iglesia católica con la comunidad LGBTQ. Cuestionando si en verdad estamos hecho a imagen y semejanza de Dios. Será que no?, o simplemente la iglesia quiere dominar la mente y decisiones individuales.

La nota musical de Madonna no podía faltar y nos hizo cantar, lo digo porque gracias a la tecnología que nos exonera de pagar US$ 30.000 para tener derecho a un asiento. Su performática presentación que inició desde su tranquila entrada a la red carpet de la mano de Jean-Paul Gaultier y llevaba el pelo en dos trenzas, con una corona de cruces, espléndida en una de sus creaciones, un gran vestido negro con transparencias que formaban una cruz en su torso, con un ramo de rosas totalmente negras y un velo calado sobre el rostro. La cantante hizo un medley de tres canciones: Like a Prayer, un tema nuevo aparentemente llamado ‘Beautiful Game’ y una versión de ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen.

Así cerró esta versión que todos esperamos con fervor desde su anuncio, en definitiva una noche lujosa de mucho poder, moda, mensajes sociales y la presencia de los artistas que hacen que la moda y las artes permanezcan vivas y unidas. Unas piezas que sorprendieron más allá de su nivel de fama, sino el impacto visual que lograron causar en la audiencia mundial. Reconozco el trabajo de Versace, como dominó cada una pieza que se paseo por el MET, incluyendo el que lució,con un vestido que quizá no tenga que ver con lo religioso de la noche pero sí con lo mucho que cultivó Gianni Versace su iconografía), son los recuerdos de Donatella, puede que también con sus demonios personales. El vestido, combinado con unas botas en el mismo estampado y una sobrefalda sujeta por un cinturón enorme, recuerda mucho a otro vestido de la propia diseñadora. Uno muy especial. En 1993 Vogue celebraba 100 años de vida coincidiendo con la Gala del MET. Gianni y Donatella Versace aparecen en la alfombra roja y, aunque al principio nadie se da cuenta porque lleva un abrigo que la tapa, pronto todos los flashes se dirigen a ella: luce un vestido de inspiración casi bondage con corsé, falda asimétrica y un montón de cintas de cuero rodeando su cuello. Un lindo recuerdo que compartió con su hermano. 

Quedan muchas historias de esa noche, la ausencia de Beyoncé, Lady Gaga, el marketing vestido de Kim K.W. y hasta detallar los magistrales trajes de algunos caballeros que arriesgaron su estética. Hasta la próxima Met Gala, que por cierto qué temario se abrirá; sexualidad, dinero, inteligencia artificial o como tumbar los muros invisibles de nuestra sociedad global. 

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