Style With Lilly | MUERE UN DISEÑADOR, VIVE UNA LEYENDA.
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MUERE UN DISEÑADOR, VIVE UNA LEYENDA.

Karl Lagerfeld, el káiser de la moda falleció, aunque luego desde su ausencia en la Semana de la Alta Costura el pasado enero.

A los 85 años Karl Lagerfeld ha fallecido en París. Tras décadas quitándose cinco años sin que nadie se lo discutiera, en 2003 se desveló su fecha real de nacimiento. El periódico sensacionalista alemán ‘Bild’ tiró por tierra el argumento de que su certificado de nacimiento se perdió durante unos bombardeos en Hamburgo, su ciudad natal, y publicó su partida de bautismo en 2003. Nació el 10 de septiembre de 1933. Aunque él nunca lo confirmó. A partir de su muerte se convirtió en leyenda, imposible de poner en perspectiva tan pronto después de su muerte, se aferra a la moda ya la psique cultural más grande, en todo el mundo y a lo largo de generaciones. Sin embargo, a pesar de todo lo que creó, se negó a estar siempre satisfecho, casi obsesivamente. Mientras que otros se apilaban en los elogios, consideraba la autoevaluación estricta como la mejor parte del éxito. Era un genio artístico que creaba múltiples colecciones de un volumen llamativo, con más de 10 colecciones al año.

En el camino, Karl difundió actualizaciones selectivas sobre conexiones personales: su famoso y famoso gato Choupette; su ahijado Hudson Kroenig, particularmente si el chico estaba listo para caminar en el espectáculo.

Ahora reconocemos a la marca fundada por Coco en 1910 como un gran gigante de la moda, pero cuando Karl Lagerfeld llegó a sus talleres del 31 de la Rue Cambon, la empresa estaba casi en crisis y tan solo vendía perfumes. “Cuando entré en la maison nadie quería ponerse su ropa ni llevar sus accesorios. Nadie vestía de Chanel. Así que me lo tomé como un reto. Los dueños me dieron carta blanca para crear, para hacer algo que funcionase, pero sin presión.


Pero el personaje clave de esta etapa es su madre, Elisabeth, que habría vendido lencería en el Berlín de entreguerras, una mujer inflexible pero protectora que nunca dudó en defender al joven Karl de los insultos de los otros niños. En tiempos de estética nazi, Lagerfeld prefería vestir con excentricidad, luciendo larga melena y atuendo tirolés. Una señal premonitoria: el mítico traje de tweed de Chanel, prenda estrella que se habrá pasado décadas reinventando, se inspiraba en esa misma tradición.

Entendió cómo mutó la moda actual, lo hizo a través de una colección conjunta con su firma, Karl Lagerfeld, y Kaia Gerber, la hija de Cindy Crawford. A sus 17 años, Kaia se ha convertido en la nueva princesa de las pasarelas y el káiser, que siempre ha tenido buen ojo para elegir a sus musas, quiso unir fuerzas con ella tal y como hizo con Cara o Lilly Allen.

Desde que en 2005 perdiera 42 kilos, la imagen del diseñador se convirtió en una arma de destrucción masiva. Las grandes gafas negras, la coleta blanca, los cuellos altos, los guantes de piel, los pantalones ajustados, los botines de tacón cubano. Su estilo era su mejor agente de marketing y se colaba en emojis, llaveros, latas de refresco, fundas de móviles y almohadas para el sofá.

Aún no se sabe la razón de su muerte o no se ha confirmado en un comunicado oficial. Los rumores cuentan que Lagerfeld, que falleció el martes en las afueras de París a los 85 años, dejó “dicho” que no quería ser enterrado, sino incinerado. Y pidió que sus cenizas se mezclaran con las de Jacques de Bascher, su misterioso amante.

Durante su corta vida llena de excesos, alcohol, drogas y orgías, Jacques de Bascher sedujo a dos grandes del mundo de la moda Karl Lagerfeld e Yves Saint Laurent y fue el causante de que dejaran de ser amigos. Fue el compañero de Lagerfeld durante 18 años hasta que murió de sida en 1989 a los 38 años de edad.

La muerte de Karl llega en un momento inestable para la moda, y conlleva una conmoción histórica. Su ascenso en Chloé y Fendi creó una plantilla para el modelo de empleado diseñador a largo plazo que se convirtió en una norma de la industria, comenzando con la aparición de Tom Ford en Gucci. Pero ese modelo no duró, y las citas de hoy son una puerta que gira rápidamente hacia adentro y hacia afuera, con diversos grados de éxito a corto plazo. Sólo Karl duró, en Fendi y Chanel, además de dirigir su propia marca.



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