Style With Lilly | LA CINTA FEMINISTA DEL AÑO, COLETTE UNA MUJER FUERTE Y LIBERAL ENTRE LETRAS Y AMOR
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LA CINTA FEMINISTA DEL AÑO, COLETTE UNA MUJER FUERTE Y LIBERAL ENTRE LETRAS Y AMOR

Las mujeres hemos sido por mucho tiempo suprimidas por los criterios vacíos de una sociedad que se representa desde el poder masculino, pero no podemos olvidar que las mujeres hemos tenido el doble de la tarea para sobresalir y buscar la igualdad en nuestras cotidianidad personal y laboral, incluso en nuestras relaciones sentimentales y familiares.

Hoy les quiero hablar de un persona que rompió mitos y lo que es llamada correcto e idóneo para la mujer. Sidonie-Gabrielle Colette, o como titulan la biopic más reciente, “Colette”, nació en Borgoña, (1873 – París, 1954) Novelista francesa. Hija de un militar, a los veinte años se trasladó a París con su marido, el novelista Henry Gauthier-Villars, que se había hecho popular con el seudónimo de Willy. Su marido, en beneficio propio, la alentó a escribir la serie Claudine. Esta piezas la hicieron grande y catalogadas obras de arte para la sociedad de su época. Colette fue una mujer invisibilizada por su marido, que firmaba con su nombre las novelas que ella escribía, pero que supo brillar después por sí misma y convertirse en un icono de la Francia más icónica.

Ahora esta historia es encarnada en la gran pantalla por la bella Keira Knightley, la historia enmarca el abusivo trato que Willy tiene con ella, aprovechar las desventajas sociales que vivían para tomar poder del asombroso ingenio de Colette. La cinta es una historia psicológica  compleja, riqueza contextual y disposición para lecturas no maniqueas por encima de lo que podríamos temer en un biopic con todas las cartas para (a día de hoy) ser aclamado sin entrar en mucho análisis, Colette va más allá en finura y matices de lo esperable sin mezclar, como tantos otros proyectos similares, inspiración con superficialidad.

Este personaje tiene muchos contrastes que revuelven la nota de la chica del momento. Rompió protocolos. Con Diálogos de animales de (1904) comenzó verdaderamente la carrera de escritora de Colette. Después de 13 años de desdicha doméstica, se separó de su marido en 1906 y llevó una vida bastante agitada que provocó escándalo. Bailó desnuda en el Moulin Rouge, mantuvo relaciones con la hija de un duque y también con Auguste Hériot, al mismo tiempo que escribía y se liberaba de los miedos; finalmente, ganó fama literaria con Renée (1910). En 1912 se casó con Henry de Jouvenel, de quien tuvo una hija.

Su escritura provocativa sacudió las restricciones sociales impuestas a las mujeres. Esta mujer inconformista criada en un entorno rural, se casará con el carismático y egocéntrico intelectual
Willy, él introduce a Colette en la bohemia del París de principios del siglo XX y le pide que escriba novelas basadas en su experiencia, que serán publicadas bajo el nombre de su marido. Cuando la saga de novelas Claudine le catapulta al estrellato, Colette se enfrentará Willy para reclamar los derechos de su obra y su propia libertad personal. La actuación de Keira Knightley dándole vida a Colette quien la interpreta fantásticamente en sus facetas; segundo, la fotografía de la película que es simple pero bien lograda; y tercero, el decorado y el vestuario que convierten a Colette en un dulce de ojo dentro del género de películas de época.

Esta historia que huele a Oscar supone el regreso como protagonista de Keira Knightley al cine con un proyecto que cuenta la historia de una de las grandes feministas del siglo pasado. Keira no había trabajado desde 2015 cuando tuvo un papel en la película Everest. La directora de vestuario es Andrea Flesch, ambientada en el París de 1944, la ropa te conduce como el cómplice ideal para resaltar el papel de Colette, la rudeza y finura que muestra este personaje, la exageración al mejor estilo Garçon.

Gabrielle escribe Claudine en la escuela, protagonizada por una adolescente rebelde, es su propio deseo de soltar toda la verdad en letras. Willy espolvorea sobre el texto de su mujer algunas notas que lo hacen más provocador y erótico. Y pone su firma. Roba sus ideas y lo catapulta como un hombre interesante casi genio, y ella una bella mujer de la época, “afortunada” por captar la atención de un hombre como él, algo que se fue desdibujando cuando ella se revela al abuso que sufrió de parte del hombre que conoció cuando apenas tenía 16 años.

Colette prosigue con su evolución. Conoce a una rica americana y se hace su amante. Willy lo sabe, lo aprueba y se cuela él también en la cama de la americana. El París de fin del siglo XIX está desatado. La ciudad se zambulle en lo que Hannah Arendt llama una morbosa lujuria por lo exótico, anormal y diferente. Es un éxito, llega incluso a encerrarla cuando Colette no quiere escribir más. Pero lo hace. Se publican Claudine en París, Claudine casada, Claudine se va… Corran a ver la historia.

 

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