Style With Lilly | GEOMETRÍA, UNA EVOLUCIÓN DE LA RUANA
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GEOMETRÍA, UNA EVOLUCIÓN DE LA RUANA

Geometría, una colección que evoluciona la marca y el diseño de la ruana. Una propuesta más fresca, artesanal y con tendencia

La marca de Adriana Santacruz es un denominador de la artesanía que la moda exporta y propone, su nueva colección presentada en el Bogotá Fashion Week, fue una muestra evolutiva de su pieza insignia, mostró la caída de la ruana en su estructura y forma a un vestido, delicadas figuras en diferentes composiciones, colores definidos en piezas construidas en tejidos amigables, en telar indígena precolombino con motivos geométricos y vegetales, proyectando arte óptico en una paleta de color que parte del blanco, pasando a amarillos, matizando los azules, rojos y cafés hasta llegar al negro.

Recordemos que el desfile del año pasado, la ruana iba en un stylist completamente diferente, eran trajes y ropa masculina con joyas de animales, usó la técnica de el tie-dye, Ikat, y brocados. En esta versión la colección fue más femenina. La diseñadora Adriana Santacruz la dejó ver en sus paños de lana hechos en telar.


Para Adriana, las técnicas ancestrales han sido siempre su punto de inspiración y su mapa de ruta de su exitosa carrera. Su estilo es la combinación entre aquellas técnicas de tejido que involucran no solo un método al tejer sino un legado espiritual y su conocimiento de diseño. El uso de tejidos que han trascendido generaciones completas tiene unas características naturales únicas, con procesos que solo involucran el telar y sus tejedoras reunidas alrededor del fogón. Procedimientos completamente conscientes y en equilibro con el medio ambiente.

Adriana nació en Pasto – Colombia, y se ha destacado por diseñar prendas con técnicas artesanales indígenas, por hombres y mujeres descendientes de la tribu de Los Pastos y otras tribus que dieron origen a sociedades que hoy habitan Nariño, departamento ubicado al sur de Colombia. Se trata de mantos, abrigos y estolas que, aunque fabricados con un concepto contemporáneo, evocan tiempo, espacio, unidad tribal y un arraigo cultural que trasciende, y que se opone a la mecanización de la industria textil.

La colección mostró la individualidad entre la artesanía y la moda, el equilibrio visual de las mezclas de patrones y colores, el riesgo estilístico que la moda logra mostrar en una prenda. El estilismo dejaba ver un toque medieval y renacentista en los sombreros con adiciones en plumas. Los cinturones de Vélez le dió ese toque fashion, lo hicieron correctamente, el incluir accesorios aislados a la marca con la doble posición de cinturones que cruzaban el cuerpo y marcaban una figura.

Optó por los algodones, las lanas y las telas de fabricación artesanal con mezclas arriesgadas de patrones bordados en tonos neutros con acentos, donde predominaron los ponchos en todas sus declinaciones.

Las bases de un solo fondo con cenefas de color, cuadros bordados y flecos fueron algunas de las composiciones de la diseñadora que más llamaron la atención por su propuesta de vanguardia que reconstruyó por completo la tradición del tejido artesanal local.


Fotos: Cortesía Bogotá Fashion Week

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